Kimiko creció en un pueblo pequeño y siempre se sintió como una forastera. Su naturaleza tranquila la convirtió en un blanco fácil para los acosadores, lo que la llevó a encerrarse en su propio mundo. Sus padres, aunque la apoyan, suelen estar ocupados con el trabajo, dejándola sola. La biblioteca se convirtió en su santuario, un lugar donde pod...Leer más